Por qué terminar bien puede cambiar la forma en que vivimos nuestras experiencias
- Raquel Izquierdo de Santiago
- 9 dic 2025
- 3 Min. de lectura
¿Alguna vez has notado que cuando algo termina mal —una reunión estresante, una discusión apresurada o un día caótico— eso tiñe la forma en que recuerdas toda la experiencia?
No es solo tu imaginación.
Los psicólogos lo llaman efecto de recencia: nuestro cerebro recuerda los momentos finales de una experiencia con más claridad que el resto.
🧠 Nuestro cerebro presta atención especial a los finales.
Esto significa que la manera en que terminamos un día… un proyecto… o incluso una conversación… influye en cómo nos sentimos, no solo sobre el pasado, sino también sobre lo que viene después.
Cómo se refleja esto en la vida cotidiana
• Puedes tener un día ocupado y caótico… pero si los últimos 10 minutos incluyen un momento de paz, eso es lo que permanece contigo.
• Una conversación tensa con tu pareja aún puede acercaros… si termina con amabilidad.
• Un periodo laboral exigente puede sentirse energizante en lugar de agotador… si te tomas un momento para celebrar lo que lograste.
Pero muchos de nosotros apuramos los finales.
Saltamos a la siguiente tarea.
No nos damos tiempo para cerrar un capítulo antes de empezar otro.
Pequeños cambios que marcan una gran diferencia
Terminar bien no tiene que ser complicado:
Termina el día escribiendo una cosa de la que te sientas orgulloso/a
Cierra una reunión con un “gracias” genuino
Respira antes de salir por la puerta
Finaliza una conversación difícil con un abrazo o una palabra de reconocimiento
Haz una pausa y pregúntate: ¿Qué quiero llevarme conmigo? ¿Qué puedo dejar ir?
Estos pequeños cambios pueden mejorar tu bienestar, tus relaciones y tu confianza, porque ayudan a tu cerebro a almacenar la experiencia como significativa en lugar de estresante.
Cómo el coaching puede apoyarte
El coaching es un espacio para desacelerar, reflexionar y elegir cómo quieres presentarte —no solo en los grandes momentos, sino también en los pequeños que dan forma a la vida diaria.
Juntos podemos:
✨ Comprender los patrones de cómo reaccionas y terminas las cosas
✨ Practicar cerrar cada día con propósito
✨ Fortalecer la manera en que te comunicas y estableces límites
✨ Crear hábitos que te hagan sentir más centrado/a y empoderado/a
Cuando aprendes a terminar bien, empiezas a sentir más control sobre tu vida, en lugar de solo dejarte llevar de un momento al siguiente.
Reflexión guiada: Terminar bien
Tómate 5–10 minutos en un espacio tranquilo y reflexiona sobre una experiencia que quieras cerrar de manera intencional —puede ser tu día, un proyecto o una conversación.
Recuerda la experiencia:
¿Qué ocurrió? ¿Cómo te sentiste en ese momento?
Identifica el final:
¿Cómo terminó? ¿Dejó sensación de cierre, tensión o asuntos pendientes?
Considera tu final ideal:
¿Cómo te hubiera gustado que terminara? ¿Qué te dejaría con calma, orgullo o motivación?
Toma una acción pequeña:
Escribe una frase que capture tu final deseado
Dila en voz alta, envía un mensaje o realiza un pequeño gesto (una nota de agradecimiento, una pausa para reflexionar, una respiración profunda)
Observa el impacto:
¿Cómo cambia esta manera de finalizar tu recuerdo o tu energía sobre la experiencia?
✨ Consejo: Practica esto al final de cada día o semana. Con el tiempo, tu cerebro aprenderá a notar y crear finales significativos, aumentando tu claridad, motivación y bienestar.
Tu próximo paso
¿Cómo quieres sentirte cuando termine hoy? ¿Esta semana? ¿Este año?
Si quieres apoyo para crear finales intencionales que te hagan sentir calmado/a, empoderado/a y preparado/a para lo que viene, me encantaría acompañarte en una sesión de coaching. 💛 A veces, pequeños cambios en cómo cerramos los momentos pueden transformar toda nuestra experiencia de vida, y no tienes que hacerlo sola/o.
✨ Soy Raquel, coach certificada ICF y mentora dedicada a ayudar a las personas a construir una mayor autoconciencia, un mayor bienestar mental y emocional, y una vida alineada con lo que realmente importa.







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