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No necesitas estar 100% preparado para empezar

hace 4 días
3 min de lectura

Hay muchas cosas que podemos aprender leyendo, estudiando, observando a los demás o pidiendo consejo.

 

Y hay otras que solo podemos aprender haciéndolas.

 

El problema es que muchos preferiríamos sentirnos preparados antes de empezar.

 

Nos preparamos. Pensamos. Anticipamos. Buscamos la manera correcta de hacerlo. Queremos entender lo que estamos haciendo antes de exponernos a la posibilidad de hacerlo mal.

 

Es comprensible. Especialmente si eres una persona acostumbrada a ser competente.

 

Cuanta más experiencia tienes, más incómodo puede resultar encontrarte en una situación en la que todavía no sabes muy bien lo que estás haciendo: un nuevo puesto, una conversación difícil, emprender, hablar en público, delegar más, poner un límite…

 

Así que te preparas.

 

Y prepararse es útil.

 

Pero, llegado un momento, prepararse puede convertirse en una forma de posponer la parte incómoda:

hacerlo de verdad.

 

Estar preparado no significa tener experiencia

 

A veces interpretamos la dificultad como una prueba de que no estábamos preparados.

 

Quizá sea simplemente una prueba de que estamos aprendiendo.

 

Hay una diferencia importante entre no estar preparado y no tener experiencia.

 

Puedes haberte preparado bien y seguir siendo inexperto. Y ninguna cantidad de preparación puede eliminar por completo esa etapa.

 

En algún momento, la siguiente información que necesitas está al otro lado de la acción.

 

Por eso me parece tan útil este cambio:

Preparar → hacer → juzgar

 

se convierte en:

Preparar → probar → observar → ajustar → volver a probar

 

En la primera secuencia, el resultado se convierte fácilmente en un veredicto:

¿Lo he hecho bien? ¿He estado a la altura? ¿Debería haberlo sabido hacer mejor?

 

En la segunda, se convierte en información:

¿Qué ha funcionado? ¿Qué no? ¿Qué he aprendido? ¿Qué probaré de forma diferente la próxima vez?

 

Un intento imperfecto puede enseñarte algo que otra hora pensando nunca podría enseñarte.

 

Esto no significa rebajar tus estándares

 

Algunos errores importan. La preparación importa. La experiencia importa. La calidad importa.

 

No se trata de volverse descuidado.

 

Se trata de reconocer cuándo tus altos estándares te ayudan a hacer un buen trabajo y cuándo la necesidad de hacer las cosas bien te está impidiendo aprender.

 

Hay situaciones en las que la excelencia exige precisión.

 

Y hay otras en las que la excelencia exige experimentar.

 

Porque si solo te permites hacer aquello que ya sabes hacer bien, tu competencia puede acabar convirtiéndose en una jaula muy cómoda.

 

¿Qué estás esperando realmente?

 

Piensa en algo que te gustaría hacer, cambiar o probar, pero que todavía no has empezado.

 

¿Qué estás esperando antes de actuar?

¿Más información? ¿Más confianza? ¿Más experiencia? ¿La aprobación de otra persona? ¿La certeza de que va a funcionar?

 

Y después pregúntate:

¿Qué tiene que ocurrir realmente antes de que dé el siguiente paso y qué espero sentir antes de darlo?

 

No son necesariamente lo mismo.

 

Quizá realmente necesites prepararte más.

 

Pero quizá estés esperando sentirte seguro antes de hacer precisamente aquello que podría ayudarte a ganar seguridad.

 

O quizá estés intentando evitar la incómoda experiencia de volver a ser principiante.

 

Conviértelo en un experimento

 

En lugar de preguntarte:

“¿Estoy preparado?”

 

prueba a preguntarte:

“¿Cuál es el experimento útil más pequeño que podría hacer?”

 

No el siguiente paso perfecto. No un compromiso de tener éxito.

 

Algo lo suficientemente pequeño como para probarlo, pero lo suficientemente real como para enseñarte algo.

 

Y después:

¿Qué ha ocurrido? ¿Qué he aprendido? ¿Qué probaría de forma diferente la próxima vez?

 

Esta es una de las cosas que más valoro del coaching: crear el espacio necesario para observar las suposiciones que hay detrás de nuestras decisiones, cuestionar las reglas que quizá hayamos creado inconscientemente para nosotros mismos y convertir la reflexión en acción deliberada.

 

Porque a veces no necesitamos otra respuesta.

 

Necesitamos una experiencia que nos proporcione nueva información.

 

Y quizá estar preparado no sea la condición necesaria para dar el primer paso.

 

Quizá dar el primer paso forme parte de cómo llegamos a estar preparados.

 

✨ Soy Raquel, coach certificada por ICF y mentora, dedicada a ayudar a las personas a desarrollar un mayor autoconocimiento, un mayor bienestar mental y emocional y una vida alineada con lo que realmente importa.


 
 
 

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Raquel Izquierdo de Santiago

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